Será tan pronto llegue a un acuerdo con los republicanos para extender techo de la deuda de EE. UU.
El TLC con Estados Unidos entró en una etapa incierta, por la grave crisis que afecta a ese país, que enfrenta el riesgo de una cesación de pagos como consecuencia de la falta de recursos para pagar tanto deuda como gastos, incluyendo seguros y pensiones. Ante la descomunal deuda, hoy de 14,3 billones de dólares, el Gobierno enfrenta la alternativa de recortar el gasto público y los subsidios a los más pobres, como proponen los republicanos y que el presidente Barack Obama ha dicho que no acepta, o un sensible aumento de impuestos a los más ricos, como proponen los demócratas. El embajador de Colombia en Washington, Gabriel Silva, dice que las posiciones entre los dos partidos están tan polarizadas, que es "muy incierto el futuro" . "Elige tu veneno", dice el economista Ben Herzon, de Microeconomic advisers, una firma de pronósticos, al analizar la gravísima situación que vive Estados Unidos por el peligro de entrar en moratoria de pagos. El mismo presidente Juan Manuel Santos comentó que "Estados Unidos está jugando con candela" ante la gravedad de la situación. Silva dice que "el TLC con Colombia está afectado, porque somos un rehén de la crisis". El acuerdo logrado el viernes en la Cámara de Representantes (218 votos contra 210), de mayoría republicana, para autorizar al Gobierno a elevar el techo del endeudamientos en 4,3 billones de dólares, le ponía una condición a Obama: presentar una enmienda constitucional para reducir el déficit fiscal. Esto lo ponía contra la pared porque el año entrante es cuando se decide su reelección, y el Senado, de mayoría demócrata, rechazó la iniciativa. Silva considera que "pase lo que pase, el daño ya está hecho". Afirma que Colombia debe prepararse para enfrentar lo que viene. El dólar, por ejemplo, se desplomó más el viernes. Hacía mucho tiempo Estados Unidos no vivía un fin de semana tan dramático y de tanta expectativa, ante la imperiosa necesidad de que el Congreso eleve el techo de la deuda antes del martes -cua ndo terminan sus sesiones-, para evitar que el país colapse. ¿Definitivamente, el TLC con Estados Unidos queda descartado para este año? No y sí. Se ha atravesado el fenómeno más grande que ha tenido la economía mundial en muchos años y es la posibilidad de una crisis de deuda de Estados Unidos. Se lo digo con franqueza: cuando uno está con infarto, una uña encarnada no importa. Frente a lo que está pasando hoy en Washington hay que entender que lo nuestro, el TLC, está sujeto a lo que pase con la deuda. Dice usted "sí y no", frente al futuro del TLC. ¿Por qué sí? Antes éramos ciudadanos de segunda clase; ahora todos vamos en clase ejecutiva. Gracias a los grandes cambios que ha habido en Colombia, a lo que ha hecho el presidente Santos, hay consenso en que el TLC es bueno y necesario para Colombia y bueno y útil para Estados Unidos. Hay muchos sectores políticos en el Congreso que ya están entendiendo que ese país no puede encerrarse parroquialmente, y que los tratados de libre comercio son un buen instrumento de crecimiento económico, de expansión y reactivación. Ante la gravísima crisis de deuda de Estados Unidos, los TLC que estudia con varios países, entre ellos el nuestro, pueden oxigenar y activar su economía. ¿Y por qué no? Porque la lección más grande que hemos tenido estos últimos días es que Washington es impredecible. El TLC no existía como posibilidad hace seis meses, a pesar del inmenso esfuerzo del Gobierno anterior. Hace apenas unas semanas, en una votación simulada, fue aprobado. Incluso, Obama dice: "Voy a presentar el tratado el viernes", y el lunes afirma: "Ya no podemos". ¿Por qué? Porque se atraviesan otros conflictos provocados por la absoluta polarización política que se vive, que inclusive está fragmentando los propios partidos. Eso no se veía hace muchísimos años. ¿Por esa división política interna usted descarta la aprobación del TLC este año? Tenemos que trabajar bajo unas circunstancias muy adversas, con un ambiente polarizado por la campaña electoral, de contexto beligerante, y tratar de sacar los TLC de esa pelea.
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